domingo, 30 de marzo de 2008

hallazgo inútil

Anoche al dormir abrazado me di cuenta
que tenía las manos más tiernas del planeta,
pero sin embargo están no bastaban para acariciarme,
pues para esto no fueron hechas,
sino para estrecharte cada vez que a ellas regresas.
Cual gran paradoja. el que nunca encuentra consuelo
suele tenerlo al final del brazo;
habrá alguna vez intentado el pintor acariciarse
con ambas manos, que le sirven para llegar
al infinito en sus cuadros,
y para el poeta que tanto sufre,
triste, sin un amor sensato,
tiene ahí sus manos para de noches
sentirse acurrucado.


encontré hace poco esto escrito
en una croquera vieja de un yo
de otros tiempos.

miércoles, 26 de marzo de 2008

LXXV

¿Será verdad que, cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?

¿Y allí, desnudo de la humana forma,
Allí, los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora, aborrece y ama,
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?

¡Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros;
pero sé que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco!

martes, 25 de marzo de 2008

Poesía: Muñeca Cínica


No para de llover
Y mientras miro por la ventana
No puedo estar tranquilo.
La aburrida música no para de sonar
Y mis dedos están prisioneros de frío.
Me tiemblan las manos al ver tu reflejo,
Pues la ira conduce mis pensamientos.
Me recuesto frente a ti como una contradicción
Y te observo delicadamente…
¿Cuándo fue el momento en que fallé?

Ya basta, no lo puedo soportar
No me mires más con esa cara
Muñeca Sínica,
Que ganas me sobran de arrancarte esa sonrisa.
Prefiero cubrirme y esperar a que te vayas,
Porque hace mucho mis ojos ya no lloran.
Vete en silencio de una vez
Para poder estar en paz
Aunque no pare de extrañarte
Cada vez que vea el techo.

Quiero quedarme con los recuerdos que me encantaban sobre ti
Y odiarte mucho hasta borrarte de mi mente
¿Porqué diablos estabas tan segura anoche?
Quizás no lo entiendas,
Que ya no te necesito…